Qué son los puntos ciegos en la inversión y cómo evitarlos

Los puntos ciegos en la inversión pueden ser determinantes a la hora del éxito o fracaso de nuestras decisiones. Vamos a conocer un poco más sobre ellos y sobre cómo tratar de evitarlos.

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En la actualidad, fundamentalmente gracias a Internet y a la gran amplitud de oferta de productos de inversión, prácticamente cualquier persona puede plantearse invertir. Desde pequeñas cantidades hasta los inversores profesionales, todo el mundo se enfrenta a determinados elementos que pueden marcar el desarrollo de sus decisiones inversoras. Los puntos ciegos son parte de estos elementos, a veces no tan tenidos en cuenta y desde luego siempre determinantes.

Por punto ciego en una inversión entendemos las situaciones en las que vamos a tomar decisiones incorrectas cuando invertimos nuestro dinero. Estas decisiones incorrectas se tornan casi siempre en poco rentables e incluso puede llegar a ser irreversibles y marcar el fracaso de nuestra inversión.

Como veremos más adelante, los puntos ciegos en las inversiones suelen provenir de una manera poco racional e impulsiva de gestionar nuestro dinero. Realmente, salvo casos excepcionales, todos ellos pueden ser corregidos aunque es necesario conocerlos, detectar nuestro comportamiento en esas situaciones y aplicarnos con rigor en caso de ser susceptibles a caer en ellos.

Vamos a conocer los principales puntos ciegos en la inversión y como tratar de evitarlos.

Exceso de importancia sobre la actualidad

Para la mayoría de pequeños y medianos inversores estar constantemente influenciados por las noticias o los eventos de actualidad a la hora de invertir puede convertirse en un grave error. Es cierto, y normal, que debamos tener una cierta inclinación a pensar y centrarnos en las noticias más cercanas en el tiempo, pero, esto nos hace olvidar cuestiones como la realidad de los ciclos económicos, o los análisis históricos de las propias inversiones.

Realmente un de este punto ciego es sencillo ya que simplemente se trata de no prestar atención exclusiva a los resultados o proyecciones a corto plazo de nuestra inversión, sino también a las proyecciones a medio y largo plazo que generan y al histórico que nos ofrecen. Del mismo modo no sólo deben interesarnos las noticias puntuales que pueden parecer favorables a nuestra inversión, debemos analizar las en contexto e incluso estudiar el trasfondo y la posible evolución de dichas noticias. Dejarse llevar por la euforia del momento puede ser tan malo como entrar en pánico con una noticia mala, algo que veremos a continuación.

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Entrar en pánico por malas noticias

Realmente este es uno de los puntos ciegos más comunes y, desgraciadamente, también de los más peligrosos y destructivos. Ocurre cuando nuestros productos financieros se ven afectados por una mala noticia que o bien hace que nuestra inversión retroceda o que, simplemente, nos presente una perspectiva peor de la que esperábamos. En este caso dejarse llevar por el pánico hace que el miedo sea el responsable de tomar decisiones no meditadas. Es peligroso ya que se trata de miedo a perder dinero, y el miedo a perder dinero es algo que nos afecta y asusta a todos.

Desafortunadamente no hay una única manera clara para poder controlar el pánico de las malas noticias para nuestro dinero. Sí que hay que tratar de ser realistas y, como ya indicamos antes, conscientes de la importancia de no dejarse llevar por sentimientos extremos, que nunca son buenos consejeros. Ante una mala noticia, del mismo modo que ante una buena, hay que tratar de mantener la calma y reflexionar utilizando todas las herramientas de las que podamos disponer, y si es posible nunca en solitario. La figura de los asesores puede ser importante aquí para tratar de mantener la calma.

Otra opción interesante es comprobar cómo responden los inversores más expertos o lo que recomiendan los analistas, todo esto puede ser una buena manera de no entrar en pánico aunque, ojo, no entrar en pánico no signifique que al final tú inversión no pueda resultar fallida. Sin embargo, probablemente, te permita entrar y salir de la inversión con mucha más eficacia que si lo haces únicamente respondiendo a criterios de tensión emocional.

Visión irreal de la inversión y tus capacidades de inversor

De los tres puntos ciegos que vamos a recoger en este artículo la visión irreal a tu medida de la inversión es probablemente el más peligroso, por ser a su vez el más sutil y del que menos nos preocupamos.

Realmente no solemos ser conscientes de estar cayendo en este punto ciego, peor aún, suele confundirse con etapas de éxito y volverse algo emocional que hace que ponemos decisiones basadas en el exceso de confianza. Generalmente este punto ciego viene a producirse después de un éxito en una inversión. Es éxito nos llena de confianza y podemos, perfectamente, dejarnos llevar por lo emocional, por los presentimientos o simplemente por una corazonada que nos dirige a una decisión.

Este exceso de confianza hace que, no solo nos podemos equivocar en la inversión, sino que también podamos quedarnos enganchados en una idea falsa o equivocada sólo por el hecho de mantener un vínculo emocional al haber confiado en ella abre paréntesis y al habernos resultado eficaz teóricamente en algún caso. Es decir, esto puede llevarnos incluso a no hacer ningún caso a los marcadores más claros de retirada en una mala inversión, o de entrada en una buena.

Sin duda la mejor idea para todo este entramado emocional es utilizar la cabeza y el sentido común. Es cierto que la inversión no es una ciencia exacta, pero desde luego lo que no es un juego de azar en el que depositar sensaciones, corazonadas o presentimientos. No vamos a eliminar la componente de la suerte de una inversión, sobre todo para los inversores menos avezados, pero desde luego este es el factor menos a tener en cuenta cuando elegimos un producto de inversión concreto.

Si tuviéramos que hacer un resumen sobre todo lo que hemos hablado hasta ahora, probablemente diríamos que la mejor manera de evitar los puntos ciegos en nuestras inversiones sería configurar un buen plan de gestión para el dinero que deseamos invertir. Este plan, debe ser realista con nuestra personalidad, bien cimentado en lo que somos o vamos a ser como inversores y desde luego basado en la realidad de los mercados a través de la abundante información y asesoramiento que hoy en día podemos obtener.