Previsión Social: productos financieros para armar nuestra jubilación

El mercado de seguros de previsión social esta en pleno crecimiento. Hace unas semanas apareció un informe del Banco Central Europeo que decía que más del 40% del ahorro de los europeos se encuentran en productos de ahorro previsional. Un nada malo porcentaje, que refleja el interés del ciudadano común europeo en asegurarse una renta adicional a la jubilación estatal para el retiro.

En este sentido, existe en el mercado español una amplia variedad de productos de ahorro con ese objetivo. Aquí les dejamos un breve resumen de ellos, con algunos beneficios y contras de cada uno.

Planes de Pensiones:
El más clásico de los productos de ahorro. Su gran ventaja es el tratamiento fiscal que obtienen, reduciendo la base imponible del IRPF. Al ser un producto destinado a preparar el retiro laboral es ilíquido, por lo que sólo se podrá recuperar al llegar a la jubilación o en casos de desempleo de larga duración, enfermedad grave, situación de dependencia o fallecimiento del titular del plan. Un ahorrador puede ser titular de más de un plan de pensiones, que puede ser del sistema individual, empleo (planes que crean las empresas para sus trabajadores) o asociado (productos de asociaciones y colectivos. Hasta los 50 años, el límite máximo de aportaciones es de 10.000 euros anuales, y a partir de esa edad, el tope se establece en 12.500 euros. Hoy en día gestionan más 82.000 millones de euros de más de 10 millones de personas.

Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS):
nacieron con la última reforma del IRPF y permiten al ahorrador reducir la base imponible en el momento del rescate del patrimonio, siempre que la primera aportación tenga una antigüedad mínima de diez años. El límite de aportaciones anual es de 8.000 euros, con un ahorro tope en toda la vida del producto de 240.000 euros. Al ser un seguro, la rentabilidad está garantizada. Las aportaciones se pueden recuperar en cualquier momento, pero existe penalizaciónes. Los PIAS gestionan 650 millones de euros, de más de 200.000 personas.

Planes de Previsión Asegurados (PPA):
son la alternativa aseguradora a los planes de pensiones del sistema individual. Sus características en cuanto a liquidez, contingencias, prestaciones y límites de aportaciones son las mismas que las de los planes. La única diferencia que les separa es que los PPA, al ser un tipo de seguro, garantizan la rentabilidad de la inversión. Desde que el año pasado, la ley permite realizar traspasos entre estos productos tan similares. Mueven más de 1.000 millones de euros de patrimonio de 178.000 personas.

Seguros de Renta Vitalicia:
permiten al ahorrador recibir las prestaciones cada mes hasta su fallecimiento. Son productos con rentabilidad garantizada, que mueven más de 65.000 millones de euros de casi tres millones de ahorradores. Este producto, que es líquido, beneficia en forma fiscal en el momento de cobro a los ahorradores mayores.

Planes de Previsión Social Empresarial:
son seguros similares a los planes de pensiones del sistema de empleo que, al igual que los PIAS, nacieron con la última reforma del IRPF. Son productos adecuados para las pymes ya que permiten dar cobertura a los trabajadores sin necesidad de tener que crear una comisión de control que vigile en todo momento el buen funcionamiento del producto. Esto es muy criticado por los sindicatos.

En fin. Opciones las hay, y muchas. Solo falta tomar la decisión de ahorrar para el futuro.

Fuente: Expansion.com

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