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Qué son y cómo se usan las líneas de crédito

A día de hoy, y al contrario de los que muchos piensan, las líneas de crédito son un producto cada vez más accesible para todo tipo de usuarios, no se trata de un producto exclusivo para empresas. Por esta razón es necesario conocer sus características y saber cómo podemos beneficiarnos de ellas.

CREDITOS RAPIDOS

Qué es una línea de crédito 

Para comenzar, es básico y primordial conocer qué es exactamente este producto financiero. A lo largo de nuestras vidas tendremos la oportunidad de contratarlo de múltiples maneras, pero siempre va a tener las mismas características. Es decir, siempre se van a cumplir tres pasos, que son indispensables en el momento de contratar una línea de crédito. 

La entidad bancaria con la que nos dispongamos a contratar dicho producto, nos ofrecerá una cantidad de dinero máximo, que será el que podamos utilizar una vez lo contratemos. Después, es importante saber que el dinero se puede usar de manera total o parcial tras su contratación. Por último, a medida que se devuelve el dinero que ha sido utilizado, éste se vuelve a encontrar disponible para un nuevo uso, aunque hay que tener en cuenta los intereses que puede llegar a cobrarnos la entidad.

Estas son las reglas básicas e imprescindibles que se aplican en todas las contrataciones de una línea de crédito, ya sea a empresas como a particulares.

Funcionamiento de una línea de crédito

Ahora que conocemos lo que es, es el momento de descubrir cómo funcionan para que podamos dar paso a una contratación. Para llevar a cabo esto, es importante tener claro desde el principio el dinero que vas a necesitar. Además, existen diversos tipos de líneas de crédito que es importante conocer, para saber cual es el que mejor se adapta a nuestras necesidades.

Podemos separar los tipos de línea de crédito en dos grupos. En el primero, vamos a englobar las líneas de crédito preconcedidas. Este tipo de productos nos permiten disponer de una determinada cantidad de dinero permanente que podremos utilizar parcial o por completo durante el tiempo estimulado. Cada vez que devolvamos a la entidad el importe que ha sido utilizado más los intereses que se nos hayan impuesto en el contrato, tendremos otra vez el dinero disponible por completo.

Por otro lado, nos encontramos con el segundo grupo, que son las líneas de crédito tradicionales. Aquí la entidad bancaria va a estudiar tu propuesta para ofrecerte una línea de ahorro, en consonancia con la viabilidad de tu demanda de financiación. En caso de que se te conceda, se tratará de un producto cerrado, con una cantidad máxima determinada. A diferencia de los aspectos que acabamos de ver, funciona exactamente igual que las líneas de crédito que hemos mencionado anteriormente.

En resumen, podemos afirmar que el uso de este producto financiero es bastante fácil. Cuando realizamos la contratación con el visto bueno de nuestra entidad, podremos disfrutar de la línea de crédito en poco tiempo, ya que se trata de un trámite bastante inmediato. En el momento que ya se encuentre el dinero disponible, podremos hacer uso de su totalidad o de una parte, y después devolverla con los intereses pactados.

Además, es importante prestar atención al tiempo del que disponemos para realizar la devolución del dinero que ha sido utilizado, y de la cantidad de intereses que se nos aplica, ambos aspectos pueden variar en función de la entidad bancaria y del tipo de línea de crédito que contratemos.

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