Cuenta doce de Unicaja

Si nos tuviéramos que poner de acuerdo entre todos los usuarios sobre las características básicas para las mejores cuentas bancarias, tras una cuestión fundamental como resulta ser la eliminación de las comisiones en las cuentas, probablemente las funcionalidades orientadas a la gestión de recibos y pagos ocupara un lugar relativamente alto dentro de esas características demandadas.

Lo cierto es que dentro del amplio espectro de cuentas solemos en general prestar más atención a productos como las cuentas remuneradas que, realmente, acumulan pocas funcionalidades más allá de la remuneración, y, a la par, tendemos a olvidar que el día a día de nuestra gestión de economía doméstica se basa precisamente en las cuentas corrientes, por lo que, efectivamente, todas las ventajas que podamos obtener en estos productos son pocas.

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La Cuenta Doce de Unicaja resulta ser un producto con una vocación muy específica, acorde a lo que indicábamos en el párrafo anterior; en este caso agrupar y fraccionar una serie de gastos de las economías domésticas de los clientes de la entidad.

Con esta vocación la cuenta nos propone la inclusión dentro de esa agrupación,  de la financiación y fragmentación de los costes de productos como los impuestos (tanto estatales como a nivel comunidad autónoma) seguros, gastos como los recibos de comunidad de vecinos, y determinados gastos como pueden ser cuotas a clubs deportivos, etc.

Debemos saber que se trata de un producto que incide específicamente sobre estos gastos fijos, y que no podrá ser utilizado para los llamados gastos comunes, consumos eléctricos, consumos de gas etc.

El modelo de funcionamiento es simple una vez detectados los gastos que deseamos incluir dentro de esta financiación la cuenta nos permitirá financiarlos en su conjunto y aglutinar los costes para después repercutirlos en cuotas mensuales únicas, de este modo en lugar de asumir costes elevados puntuales se mantiene un coste constante a lo largo del año que permite, al menos sobre el papel, mantener un mayor control de dichos gastos.

Obviamente el producto aplicará dentro de este fraccionamiento los intereses correspondientes a la operación, aunque en este caso la operación queda libre de gastos como pueden ser los de apertura o amortización anticipada que suelen ser inherentes a otros modos de financiación o préstamos.

En definitiva una suerte de de crédito específico para determinados gastos que toma la forma de cuenta donde domiciliarlos y que dependiendo del modelo de planificación económica doméstica puede obviamente aportar utilidad.