Productos financieros imprescindibles antes de los 30 años

El mercado de productos financieros han crecido de manera espectacular en los últimos 20 años, la presencia de Internet ha facilitado el acceso a productos a los que antes era más complejo acceder. Sin embargo, no siempre necesitamos todo lo que contratamos. Vamos a repasar aquellos productos financieros que pudieran ser imprescindibles antes de los 30 años.

PRODUCTOS FINANCIEROS ANTES DE LOOS 30

Como de costumbre hay que señalar que no todo el mundo tiene las mismas necesidades de control financiero, por lo que realmente de lo que se trata es de generar una guía media en la que en un momento u otro todos se puedan ver reflejados pero que no es exactamente un modelo clave a seguir.

Las finanzas personales, en una época como la actual, cada vez son más complejas y dependen de más factores. Esto hace a su vez que debamos estudiar todos aquellos productos que se nos ofrezcan, desde productos de uso cotidiano como las cuentas bancarias hasta productos de ahorro o inversión.

Finanzas personales antes de los 30 años

Desafortunadamente dentro de los sistemas educativos occidentales la educación financiera básica brilla por su ausencia. Es algo que no tiene mucho sentido si tenemos en cuenta que todos los niños convertidos en adultos tendrán necesariamente que enfrentarse al control de sus finanzas, a la necesidad de gestionar el gasto, de entender de manera básica de funcionamiento de los productos financieros que van a contratar etc.

Esta situación hace que aprendamos bien por seguimiento y costumbre, o bien aprendiendo por nuestros propios medios, es cierto que la información al alcance de todos ha mejorado de manera espectacular con la llegada de Internet, pero, no es menos cierto que en líneas generales seguimos teniendo un nivel muy bajo de cultura financiera. La cultura financiera sería la que nos ayuda a entender lo que necesitamos y a comprender lo que contratamos, algo que no siempre podemos aplicar con eficacia.

Cuando hablamos de finanzas personales antes de los 30 años realmente hablamos de las finanzas para las personas entre 20 y 30 años. Sin embargo, si antes de esa edad ya se están generando ingresos y asumiendo gastos muchos de los elementos que vamos a repasar aquí son perfectamente válidos, no se trata tanto de la edad sino del momento de la vida en el que estas personas se encuentran, comenzando sus periplos vitales en lo laboral, y tomando contacto con el mundo de los productos financieros y  el propio control de su dinero.

Repasemos pues aquellos productos que consideramos imprescindibles en las finanzas de las personas de menos de 30 años.

Estos son los gastos más comunes cuando cancelas un crédito

CUENTAS BANCARIAS

Cuentas bancarias

Las cuentas bancarias son el eje sobre el que pivota la gestión económica cotidiana. Se trata de un producto en el que no sólo podemos depositar nuestro dinero sino también podemos realizar operativas de domiciliación de pagos, gestión de residuos, emisión de cheques…

Probablemente antes de los 20 ya seas titular de alguna cuenta corriente, lo importante es tener claras algunas cuestiones interesantes para tu bolsillo:

  • Que tu cuenta no tenga comisiones
  • Que tu cuenta ofrezca disponibilidad y liquidez total
  • Que tu cuenta ofrezca operativa a través de Internet rápida, eficaz y útil

Estos tres elementos deberían ser básicos y estar siempre presentes en el tipo de cuenta que contratas. Una cuenta corriente a la vista, sin más complementos, sin gastos y que te permita las operativas tradicionales de las cuentas bancarias es un instrumento imprescindible en tus finanzas antes de los 30 años.

Precaución con las cuentas nómina

Es probable que cuando accedemos al mercado laboral y comenzamos a trabajar se nos ofrezcan las cuentas nómina como elementos más especializados para la gestión de nuestra economía doméstica.

La cuenta nómina, como tal, es un instrumento interesante, sin embargo, no siempre lo va a ser para las personas jóvenes. Hay que tener en cuenta que probablemente entre los 20 y los 30 años, si aún no has adquirido vivienda, te vas a encontrar en uno de los pocos momentos de libertad financiera de tu vida. Esto es así porque no te encontrarás lastrado por la deuda que supone amortizar de manera sistemática una hipoteca durante 25 o 30 años. Pero además, este es un momento idóneo para manejar su dinero con más frescura y menos ataduras.

Las cuentas nómina, lo que suelen ofrecer son ventajas condicionadas, es decir, bonificaciones que tienen que ver con cuestiones como la permanencia o la contratación de otros productos en paralelo. Si la cuenta nómina que se nos ofrece sólo tiene ventajas y no ataduras, puede ser interesante, por ejemplo cuando nos propone la gratuidad de las tarjetas sin condicionantes, pero al menor condicionante debe ser revisada con mucho cuidado. No es recomendable atarse a permanencias por regalos nómina, o, a contratar productos que aún no son estrictamente necesarios o por lo menos no lo son sin contrastar otras ofertas.

Cuentas remuneradas

Las cuentas remuneradas son un producto bancario muy similar a las cuentas a la vista pero con un funcionamiento muy diferente. En este caso nosotros podemos depositar nuestro dinero en dichas cuentas en estas nos remunerarán los saldos con una rentabilidad determinada. Se trata de productos con garantía sobre el capital aportado y con rentabilidad establecida de antemano por lo que no ofrecen riesgo.

Una cuenta remunerada, además, ofrece liquidez total y casi inmediata, pudiendo disponer de nuestro dinero prácticamente en el acto. Lo que no ofrecen estas cuentas es la operativa tradicional de las cuentas bancarias, es decir, no podemos domiciliar recibos, no podemos emitir cheques, no podemos asociar tarjetas…

Es cierto que existen algunas propuestas mixtas en las que se nos ofrece cierta remuneración y la posibilidad de realizar operativas, sin embargo, suelen ser cuentas con exigencia de vinculación. Antes de contratar las hay que revisarlas muy bien.

Las cuentas remuneradas pueden ser un buen complemento cuando tenemos menos de 30 años, diferenciadas de las cuentas a la vista pueden funcionar a modo de hucha virtual donde ir colocando nuestro ahorro antes de decidir el destino del mismo.

Tarjetas bancarias

Este es sin duda el otro producto imprescindible para la economía personal antes de los 30 años. Las tarjetas se han convertido en un instrumento de uso constante y cotidiano, superando en muchos países con diferencia al uso de dinero en metálico.

Si a esto unimos los nuevos sistemas de pago que la banca electrónica ha generado a través de dispositivos móviles realmente estamos en un panorama en el que en el futuro inmediato parece que las operaciones en metálico se van a reducir aún más, aunque difícilmente desaparecerán del todo.

En este contexto las tarjetas pasan a ser un producto imprescindible, y, sin embargo, deben ser administradas con mucho cuidado.

Antes de los 30 la recomendación sería poseer como mucho tres tarjetas diferentes:

Una tarjeta de débito

La tarjeta de débito debería ser la que utilicemos como método de pago cotidiano. Es una tarjeta que no supone un coste añadido por su utilización en pagos, y cuyos gastos por extracción de dinero tendrán que ver con el cajero en el que realizamos la extracción.

Estas tarjetas sólo nos permiten gastar en función del saldo que poseemos en nuestra cuenta y por tanto son las que más pueden ayudar a una compra racional y evitar el gasto compulsivo.

Una tarjeta de crédito

Las tarjetas de credito debe entenderse como un producto de financiación y como tal hay que utilizarlo. Usar la tarjeta de crédito para disposiciones en metálico es asumir un coste de financiación muy elevado, del mismo modo, usar la tarjeta de crédito como elemento cotidiano de pago y aplazamiento puede suponer en muchos casos la aplicación de intereses elevados.

En general estas tarjetas deben ser utilizadas en caso necesario y aprovechar al máximo los límites de aplazamiento sin intereses que nos ofrezcan.

Una tarjeta virtual

Cada vez que realizamos más compras por Internet y a pesar que la red ofrezca una gran cantidad de modelos de pago las tarjetas siguen siendo la manera más utilizada para abonar nuestras compras. En este sentido no resulta interesante utilizar tarjetas de débito habituales o de crédito por diversos motivos, entre ellos la seguridad y el control del gasto.

Las tarjetas virtuales o tarjetas de compra por Internet funcionan a modo de tarjeta prepago, es decir, solo se puede disponer el dinero que previamente se ha cargado en ellas. Estas recargas se realizan de manera muy sencilla a través de Internet y nos garantizan que vamos a disponer de dinero exacto para la compra que deseamos. Esto además de añadir mucha seguridad a nuestras operativas nos ayuda mucho al control del gasto.

Otros medios de pago digitales

Las entidades financieras nos ofrecen cada vez un mayor abanico de modelos de pago a través de los dispositivos móviles. Estos modelos de pago suelen funcionar bien contra el saldo de las cuentas o bien contra las recargas realizadas en la pasarela de pago, por tanto, son modelos útiles en general.

En cualquier caso este tipo de pagos no exime el uso de tarjetas ya que aún no se encuentran totalmente extendidos disponibles en todo tipo de compras.

En este post te mostramos las cosas a tener en cuenta al contratar una cuenta remunerada

CUENTAS REMUNERADAS

¿Ahorro o inversión?

Realmente esta es una cuestión sobre la que meditar pero que en el fondo tiene una respuesta bastante sencilla.

El ahorro siempre es interesante da igual la edad que se tenga, es decir, ser capaces de gestionar nuestros ingresos y gastos de manera que exista un sobrante va a ser siempre una buena acción para nuestra salud financiera. Otra cosa es el destino que le demos a ese sobrante.

A priori, se supone, el período antes de los 30 años es uno de los de mayor libertad financiera la vida de las personas. Es cierto que vivimos una época en la que el trabajo es muy inestable y hay muchas personas en esta franja de edad que o bien no tienen ingresos estables o bien su economía funciona a golpe de diente de sierra. Sin embargo, desde un punto de vista básico en las finanzas personales hay que entender que ahorrar es importante aunque sólo sea en cantidades simbólicas. Esto es así porque se hace necesario instaurar el hábito del ahorro en nuestros hábitos financieros, si este hábito no se genera desde temprana edad va a ser muy complejo incorporarlo posteriormente a nuestras vidas y desde luego no va a ser una buena noticia para nuestra salud financiera futura.

En general las primeras fases de ahorro deberían destinarse a crear un colchón de emergencia. Estos colchones de emergencia pueden ser suficientes si alcanzan una cifra similar a tres meses de nuestros gastos corrientes. Esta cantidad no debe ser expuesta pero debe tener liquidez inmediata, ya que se trata de un fondo de emergencia. Por tanto no es interesante utilizar productos que no ofrezcan liquidez, por lo que desechamos opciones como los depósitos, los seguros de ahorro, los planes de pensiones… Y apostamos por otro tipo de herramientas que ya hemos visto anteriormente, por ejemplo las cuentas de ahorro.

Una vez tenemos generado el fondo de emergencia tendremos que decidir donde destinamos nuestro dinero sobrante mes tras mes. Aquí pueden crearse polémicas ya que habrá quien piense que es mejor apostar por productos sin riesgo etcétera, sin embargo, no parece muy interesante en tu momento de mayor libertad financiera y con una gran distancia sobre el momento de la jubilación, apostar por productos a tan largo plazo o productos con escasa rentabilidad.

En este sentido es cuando surgen como una buena idea financiera los fondos de inversión.

Fondos de inversión

Los fondos de inversión son una de las mejores herramientas para invertir nuestro dinero sin acercarnos directamente a la exposición que supone apostar de manera directa por activos en el mercado bursátil.

Se trata de productos flexibles en los que podemos graduar el nivel de riesgo al que nos exponemos, pero también en los que podemos realizar traspasos entre fondos sin costes y sin penalizaciones fiscales. Hoy en día la oferta de fondos de inversión es enorme, y además, muy asequible desde pequeñas cantidades de dinero por lo que las aportaciones sistemáticas pueden ser una opción también a tener en cuenta.

En los fondos podemos encontrar acceso a la renta variable controlada o productos mixtos entre renta variable y renta fija que nos permitan ir generando a lo largo del tiempo rentabilidades superiores a las medias de otro tipo de productos. La diversificación y la flexibilidad en los fondos permite a lo largo del tiempo hacer apuestas mucho más cercanas a la realidad que otras opciones.

En resumen

Un producto de control cotidiano de nuestras finanzas, un método de pago con posibilidades de financiación, un mecanismo de ahorro con liquidez para casos de emergencia y una herramienta de inversión flexible.

Nosotros hemos propuesto los formatos que nos parecen más adecuados, obviamente cada uno puede adaptar su economía personal lo que considere necesario, sin embargo, en este perfil de las deberíamos huir de los largos plazos, de los productos con excesivas vinculaciones, y de los excesos de precaución, eso sí, sin olvidar que en banca como en todo, los chollos no existen y que todo aquello que parezca demasiado bueno para ser realidad probablemente no sea realidad.