Cambios para ahorrar dinero a largo plazo

En muchas ocasiones ahorrar parece una tarea imposible. Esto suele ocurrir sobre todo cuando no hacemos un examen de nuestros gastos e ingresos y no prestamos atención a los pequeños cambios que nos ahorrarán dinero a largo plazo.

ahorros

Realmente el ahorro a largo plazo resulta más complejo que a corto plazo. El motivo es simple, a corto plazo visualizamos cerca los posibles objetivos de nuestro ahorro, mientras que, a largo plazo estos objetivos se diluyen o resultan menos perceptibles por lejanos. Sin embargo, es curiosamente el ahorro a largo plazo el más eficaz y el más indicado para todo tipo de bolsillos.

Hay muchas maneras para mejorar el ahorro en nuestras finanzas personales, pero, no siempre se trata de grandes acciones, al contrario, una suma de pequeños cambios puede suponer un gran ahorro de dinero a largo plazo. Vamos a repasar cinco de estos pequeños cambios que cualquiera podemos poner en práctica.

Apostar por la calidad

Existen un buen número de aspectos en los que es posible y deseable contemplar la opción de la calidad por encima del precio. Esto puede parecer un contrasentido si hablamos de ahorro, pero realmente no lo es.

Tiene mucho más sentido gastar algo más de dinero en un producto de calidad que nos garantice durabilidad que en otro más barato que se rompa o disminuya sus prestaciones en un plazo corto de tiempo y nos obligue a la sustitución. Los muebles o la ropa puede ser un buen ejemplo de cómo apostar por la calidad en determinadas áreas de gasto puede suponer un ahorro a largo plazo.

Incorporar la frugalidad a nuestros hábitos

En los últimos años se habla mucho de la frugalidad como un elemento clave entre aquellos que buscan la salud financiera. Realmente la frugalidad no es nada nuevo, es el equivalente al “no gastar a lo tonto” de nuestros mayores.

Lo bueno es que podemos incorporar la frugalidad a prácticamente todos nuestros hábitos. Por ejemplo, en el hogar hay decenas de pequeños gestos que pueden acabar contribuyendo a ahorrar agua; no dejar luces encendidas, no dejar el agua del grifo corriendo sin uso, utilizar de manera inteligente la calefacción o los sistemas de aire acondicionado… Un gran número de pequeñas acciones que sumadas pueden suponer un gran ahorro a largo plazo.

AHORRO E INVERSION

Conducir de manera eficiente

El uso de vehículos particulares supone a lo largo de los años un enorme gasto, no sólo por el coste de los propios vehículos sino también por el gasto en combustible, mantenimiento, etcétera.

En la última década se ha demostrado de manera concluyente que la conducción eficiente puede suponer un ahorro superior al 30% tanto en combustible como el mantenimiento del vehículo. Por tanto, a largo plazo, la conducción eficiente puede suponer un enorme ahorro a nuestro bolsillo.

Hay muchos elementos a tener en cuenta para una conducción eficiente, por ejemplo, el control de la velocidad, el uso racional de las marchas del vehículo, el mantener en estado óptimo elementos como neumáticos, control de aceite, etcétera… Lo que sumado a una conducción serena, sin acelerones ni cambios bruscos de velocidad, puede ser el principio de un buen ahorro a largo plazo.

Revisar a fondo tus gastos corrientes

No siempre hacemos un estudio profundo de nuestros gastos corrientes. Esto significa que con el tiempo nos vamos acomodando a servicios o proveedores y no realizamos comparativas de mercado que puedan mejorar nuestras ofertas.

Realmente esta es una actitud que no tiene sentido, los mercados evolucionan y las ofertas de servicios también por lo que resulta obligado cada cierto tiempo revisar a fondo nuestros gastos corrientes y las alternativas que podemos tener con otros servicios o proveedores.

Apoya la Eficiencia Energética

Desde el uso de bombillas más eficientes hasta la incorporación de electrodomésticos de alta calificación de eficiencia, apostar por la eficiencia energética supone a largo plazo un gran ahorro.

Del mismo modo que ocurre con la apuesta por la calidad que repasamos anteriormente, en este caso los costes inmediatos pueden ser superiores pero hay que tener en cuenta que buscamos metas lejanas, estas metas de ahorro pasan necesariamente por nuevos hábitos que nos permitan ser más rentables durante toda nuestra vida, no durante un periodo corto de tiempo.